En los últimos días estamos leyendo noticias sobre el paraíso fiscal en el que campa a sus anchas Google. Las noticias hablan sobre como hasta 60.000 millones de dólares está dejando Google de pagar, derivado de que en lugar de aplicar el tipo marginal máximo del 35% de impuesto de sociedades que le corresponde en EEUU, está pagando, de manera efectiva, a un 2,4% (en España, no os preocupéis, que tampoco nos quedamos atrás en términos generales, ya que del 30% de tipo general, el efectivo ronda el 18%).
Es una auténtica tomadura de pelo, no hace falta que lo diga, pero lo digo. ¿Cómo se consigue pasar de tener que pagar 35 dólares por cada 100 que se ingresan a pagar 2,4 por 100? Fácil, moviendo tus ganancias a esos paraísos fiscales que tanto daño provocan a las finanzas públicas.
En el caso de Google, estableció una filial en Irlanda (el paraíso del neoliberalismo de bajos impuestos y liberalizaciones que ahora está al borde de la quiebra). Resulta que ahora esta filial es la que aporta el 90% de los ingresos de Google (permítanme que no me crea que el 90% de los ingresos de Google son por la publicidad de Irlanda).
Y lo más escandoloso aún es que andemos recortando incluso las pensiones y los sueldos de los escuálidos sectores públicos, EEUU tenga un déficit de $1.400.000.000.000 y la UE un déficit común de €868.000.000.000, y haya empresas como Google que se ría de nosotros a la cara.
Y sí, la noticia es sobre Google, pero añadid al SO preferido de las AAPP (Microsoft), la red social preferida (Facebook), la de los servidores (IBM) o la de los veleros (Oracle).
Resumiendo:
Este movimiento de los ingresos de los países donde realmente se generan (EEUU, Europa, Asia, Oriente Medio, África) a un país donde los nimios o inexistentes es una práctica habitual de las empresas. En el caso de Google, los abogados ya lo han bautizado como el “Double Irish” y el “Dutch Sandwich”, ya que los Países Bajos es otro de los paraísos donde no sólo Google “opera”, sino que incluso a la banda irlandesa U2 le parecían altos los impuestos de Irlanda (el neoliberalista, sí), así que se “movió” (fiscalmente claro, que físicamente como en casa en ningún lado no Bono?) a los Países Bajos.
Aquí tenéis una gráfica bastante explicativa del tinglado de Google, que también incluye al archiconocido paraíso de Bermuda, esa isla tan mona para irse de vacaciones (fiscales y en “bikini”) en el Caribe.
Por cierto, esta noticia de Google me ha recordado al debate planteado ayer por IU sobre dónde tributarán los jugadores la prima del mundial (600.000 €), si en Sudáfrica o en España. Y no es una pregunta por hacer trabajar a los diputados, sino más bien que de la experiencia se aprende. Resulta que la prima de la Eurocopa, se quedó en Suiza… ¿lamentable no?
A mí estos temas de los impuestos y sus paraísos fiscales siempre me hacen llegar a las mismas tristes conclusiones. Yo veo los impuestos como el precio de ser ciudadano (ya seas persona o empresa). Lo que pasa que siempre hay ciudadanos más listos que pagan barato ese precio de la ciudadanía, pero se aprovechan mucho de lo que pagan otros. En el caso de Google, bien se aprovecharían en su día de becas del gobierno para constituir la tecnológica (de hecho lo hizo a través de fondos públicos a la universidad de Stanford) o las ventajas fiscales de las que gozan las tecnológicas en EEUU. Pero otra cosa es pagar. Otra cosa es ser cooperante de un sistema justo. Otra cosa es sacar del bolsillo para ser solidario en la causa.
Y lo que acaba por cerrar el círculo es que encima estas gigantes empresas tecnológicas son las primeras que piden al gobierno una reducción del tipo marginal del impuesto de sociedades. ¡¡Pero qué más os dará si no lo vais a pagar!! Como cuando los amos de los esclavos eran los primeros que se ponían al frente para reclamar la libertad de los negroes, lo mismo ahora, los primeros en el frente los que luego no las pagan.
Qué vergüenza…