“Tanto en el primer caso, como en el segundo, todo comenzó con la liberalización del suelo. Esto es, se vendieron terrenos que eran del Gobierno nacional, y por tanto no edificables, a manos privadas. Al pasarse a manos privadas se empezó a edificar en muchos lugares en los que antes no se podía. Se empezaron a crear grandes complejos en toda España, pero sobre todo en la costa mediterránea, donde la demanda de pisos era más alta. La gente empezaba a acumular dinero, ya que la situación económica del país era adecuada. Además los bancos empezaron a dar hipotecas a todo el mundo, sin apenas consultar si se podían pagar o no dichas hipotecas. Todo el mundo podía permitirse una segunda vivienda, y todos querían una, por lo que por mucho que fueran subiendo los precios la gente los pagaba. Esta situación se fue alimentándose de sí misma: cada vez se hacían más casas, la gente cada vez compraba más casas aunque los precios cada vez fueran más altos, y los precios superaban en mucho el verdadero valor de los activos.
Pero esa situación se acabó autodestruyendo, llegando un punto en el que explotó la burbuja. Hubo gente que no pudo pagar sus hipotecas, por lo que los bancos se adueñaron de los pisos .La gente dejo de comprar pisos, y sus precios bajaron. Los bancos se dieron cuenta de que todas las viviendas que había requisado tenían un valor muy inferior al que se dio en el momento de la compra, y eso les provocó un agujero económico muy grande.
Tanto el tipo de interés, como el volumen de crédito como la facilidad para dar una hipoteca afectan en gran medida a la formación de una burbuja. Cuantos más altos sean los tipos de interés más dinero habrá que pagar a la hora de devolver una hipoteca, por lo que menos gente podrá pagar dichas hipotecas. Por su parte, A mayor volumen de crédito, mayor dinero que los bancos tienen en derechos de cobro, lo que supone menor liquidez. Por último la facilidad para conceder hipotecas hace que gente que no pueda pagar una hipoteca consiga una. La suma de estás tres condiciones ayudó a que se formara la burbuja y a que, más tarde, explotara. Unas facilidades extremas para conceder hipotecas, unidas a muchísimas hipotecas concedidas, con unos intereses realmente abusivos, hicieron que mucha gente no pudiese pagar su hipoteca, y que los bancos se encontrasen en una situación en la que no tenían casi liquidez y encima tuvieran muchas deudas sin pagar.
Cuando el estado ha intervenido varios bancos tras la crisis metiendo gran cantidad de dinero público en estos bancos. Sin embargo, lo que a priori parece algo bueno, quizá no lo sea tanto. De primeras, hemos tenido que pagar todos un rescate a los bancos, cuando los culpables de la crisis han sido ellos, y no nosotros. Pero por lo menos aprenderán la lección y no se volverá a repetir, o eso cree la gente… La realidad es que se les ha inyectado dinero a los bancos, pero no se ha comprobado si sus cuentas son auténticas o si son falsas. Tampoco se ha exigido ningún tipo de responsabilidad a los directores. Al final se ha dado un dinero a los bancos que seguirán utilizando de la forma que más les interesa a ellos, vamos, para conseguir el máximo dinero posible. En Suecia, sin embargo, al intervenir el estado en los principales bancos, les ha demostrado como si se pasan de la raya, el estado acabará echando a los dirigentes y quedándose con el banco. “
Increíble respuesta de un alumno de 1º (18 años) a un caso que les asigné para analizar la respuesta que el Gobierno Sueco dio a comienzos de 1990 y la que se ha dado ahora.
Hay otras muchas respuestas igual de interesantes y buenas, muy contento :-)
Me quito el sombrero…